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martes, 18 de mayo de 2010

Una carta de amor

Querido Amor,

Que odio, que odio que me da la estúpida esa. Porque no se va un poco bien a la mierda? Y seguro no te iba a expresar estos sentimientos a ti porque si no me vienes con caras que detesto y me hacen sentir estúpida. Así que prefiero no tocar mucho el tema.

No quiero ser segunda de nadie, es gracioso porque estoy en una situación parecida a la mi madre. Pero... osea, de verdad querías un beso? Tal vez debería haberme aprovechado del momento y haberlo aceptado pero entonces te hubiese estado demostrando que me gustas o peor, que estoy enamorada. Bueno, es lo que me viven diciendo mis amigas hasta ahora ¿Qué me hiciste? ¿Por qué me enamoré? ¿Qué tienes de diferente? ¿Por qué me gusta que me pelees? No entiendo, además, tus actitudes. Osea... me buscas, me buscas. ¿Y yo qué mas puedo hacer que resistirme y negarte a regañadientes o ceder y ser descubierta?
De a ratos e intermitentemente me acuerdo de ti, y me entran ganas de hablarte y de que juguemos tu juego donde yo me rindo, a mis sonrojos de boba y a tus brazos, y tú te ríes entre dientes como si supieses que todo esto iba a suceder desde un principio. No me gusta ese juego, tu juego.

Pd: Todavía no te he dicho que en unos pocos días cumplo años y eso de una forma u otra me pone tan triste que me dan ganas de derramar algunas lágrimas sin sentido. ¡¿Quién me comprende?!

Ah, ¿Y me dejas decirte una cosa? Aunque te quiera (Y porque no creo atreverme a decir que te amo por muy enamorada que esté), te odio. Te odio por hacerme pensar así y por hacerme hacer todo lo que hago. no tienes ningún derecho.

Tuya, sin mas remedio e indudablemente feliz porque nunca leerás esto sino que la guardaré en la caja que una vez me regalaste.

Sonia.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Segunda Carta: Súplica



29 de abril, 1998

Hermana:

Oh vamos, tengo tu carta entre mis manos y la verdad es que nada me pone mas feliz que leer tus palabras de tu puño y letra, aunque su contenido no es de mi agrado. Sé que te pido mucho, pero piensa en tus beneficios, solo espero que recapacites, dependo de ti, imagínate lo que conseguirías con eso. Sé que no es una tarea sencilla y no me siento muy bien de pedírtela justo a ti pero aquel hospital solo te volverá mas loca de lo que estás.

Espero que en serio lo pienses, que evalúes la situación. Imagínate fuera de ese asqueroso lugar, libre. Sé que no te dejan salir fuera, piensa que luego podrás sentir nuevamente el viento acariciando tu rostro, podrás ver a Jonathan, a los niños, es mas si quieres puedes mudarte. Yo no tengo problema alguno en darte dinero hasta que encuentres un lugar estable. Todos o al menos yo, estoy esperando, anhelando que vuelas. Te necesito.

Susan, Susan. No sabes lo que te pierdes, cavila las ventajas, el poco riesgo que debes tomar para tener un gran éxito y poder volver a tu vida normal. no niego que luego quedarás prófuga, pero podremos pensar algo para eso. Solo quiero que recapacites.

Te quiere;

Carol

jueves, 12 de noviembre de 2009

Primera Carta; Paciencia


4 de abril, 1998

Querida Susan:

Sé que no soy nadie para pedirte favores, pero me gustaría que al menos terminaras de leer la carta antes de incinerarla o comértela, lo que primero se te pase por esa retorcida y macabra mente. Sé que haz sufrido mucho y que eso ha ocacionado que te encuentres en ese lugar y en esas condiciones y me siento totalmente culpable por eso pero de todas formas ya no puedo hacer nada más, te juro que lo he intentado todo pero las autoridades no me toman en cuenta. Ya no sé que hacer y cada vez me desespero más ¿Recuerdas aquellos ataques de ansias? Bueno, han vuelto. En realidad no se si te interesa, aunque debería.

A lo que voy, necesito que hagas eso que te he pedido hace tiempo, lo hé conseguido, sé que está ahí contigo y la verdad es que tienes tiempo de sobra para intentarlo porque tengo entendido que se quedará un buen tiempo. Ahora no hay excusas a menos que deba ir yo misma pero de verdad que quiero que lo hagas. Tu sabes a lo que me refiero, lo único que espero es que te hagas la desentendida en el asunto. No es que quiero hacer tu vida miserable pero tú sola haces tu destino y a veces el univeso te juega en contra, no se si entendes lo que intento decirte.

Ahora, no es que te quedarás con las manos vacías, aún pienso que si lo haces bien haya tal disturbio que podrías escapar, hé revisado los planos y encontré su punto debil. La muralla impenetrable tiene un hueco olvidado. Serás libre. Ahora piensas ¿Cómo rayos sabría donde está esa fisura del sistema? Bien, yo te pasaré todos los datos en al siguiente carta, espero que sigas practicando el código que aprendimos hace años porque lo vas a necesitar.

Ya veré cómo hacértelo llegar, solo confía en mi. Recemos porque no revisen la correspondencia o seguramente esto no llegará hasta tus manos.

Tu hermana;

Carol.